
La indecisión
Tengo la impresión que nuestra eterna insatisfacción es la herencia de una falta de educación religiosa. A quienes se les obliga a conformarse, les es mucho más fácil que por su mente no ronde contantemente el "y si...". La vida es corta y llena de oportunidades, a las que efectivamente, debemos renunciar y escoger tan solo unas cuantas. Nos enseñan a ser ambiciosos y la escala se eleva des de un simple "mar o montaña" en verano, a "medico o abogado", "madre o superprofesional", "viajar sin rumbo o vida estable"... En estas decisiones juegan unos factores como el del trabajo, la pareja, la familia, las comodidades. Hay quien no quiere elegir y se queda en ese limbo paralizado hasta que las estrellas orbiten y todo juegue un papel a su favor. Hay quien pretende hacerlo todo para no tener que ponerse delante de situaciones desagradables, y si vivir un sinvivir. Pero quizas es todo más sencillo de lo que nos tememos; por que no elegir y ya está?: Miedo a equivocarse, a perder el tiempo, a tener que hacer marcha atrás, a perder dinero, la familia, la pareja? No hay malas decisiones, hay las que hay. Quien se atreve a juzgar el rumbo de tu vida?: La sociedad, los padres, los profesores, tu jefe? Nadie tiene derecho a decidir por ti, ya que probablemente sus "consejos" sean proyecciones de sus propios miedos. No te puedes fiar de nadie, estas solo, y la respuesta está en ti. Pero no es una respuesta cien por cien. Tendrá sus pros y sus contras. Es como lo del "mar y la montaña" por mucho que te gusten las Seychells, el Pirineo tampoco está tan mal. En caso de que te suponga un horrible malestar, tan solo queda tirar una moneda al aire y cruzar los dedos para que salga la opción que en el fondo sabes, pero que te daba terror elegir.

1 comentarios:
m'encanta escriure, fa temps que vaig deixar parat el blog.
Es fascinant el texte, de debo :)
Enric
PD: ...i tens tota la raó!
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